domingo, 16 de julio de 2017

San Martín Y la Independencia del Perú


SAN MARTIN Y LA INDEPENDENCIA DEL PERU

http://www.caleta.narod.ru/indep1.jpgEL PROCESO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU
Las corrientes libertarias del siglo XVIII, que llevaron a la independencia de los Estados Unidos y precedieron la caída de la monarquía francesa, repercutieron en los países de América Latina con protestas, revueltas y rebeliones.
Fernando VII, rey de España, había logrado frenar todo intento de emancipación en las colonias. Es así, que a comienzos de 1816, solo quedaban como únicos focos de agitación libertaria: las Provincias Unidas del Rio de la Plata (Argentina), y la Región de los Llanos Orientales del Orinoco (Venezuela). Fue de estos dos históricos lugares de donde partieron las dos Corrientes Libertadoras que convergieron hacia el Perú: la del Sur, al mando de Don José de San Martin (1820), y la del Norte, comandada por Don Simón Bolívar.
Buena parte de los peruanos combatieron en el batallón "Legión Peruana", en el que destacaron el General La Mar, los oficiales Ramón Castilla, Miguel San Román y Narciso Tudela, todos ellos distinguidos por acción heroica en el campo de batalla.
SAN MARTIN EN EL PERU
El Ejercito Libertador del Perú zarpo del Puerto de Valparaíso, el 20 de agosto de 1820. La expedición constaba de 4118 hombres de las diferentes armas: caballería, infantería y artillería. Después de 18 días de navegación, el memorable 8 de setiembre de 1820, se inició el desembarco de la Expedición Libertadora en la bahía de Paracas (departamento de Ica). Seguidamente, los patriotas ocuparon Pisco, Chincha y demás haciendas inmediatas. San Martin estableció entonces su Cuartel General en Pisco.
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Desembarco de San Martin en Paracas
ACTA DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU
San Martin ocupa Lima y reúne a Cabildo Abierto el 15 de julio de 1821.
Don Manuel Pérez de Tudela, más tarde Ministro de Relaciones Exteriores, redacta el Acta de la Independencia, que fue suscrita por las personas notables de la ciudad:
"En la ciudad de Los Reyes, el quince de Julio de mil ochocientos veintiuno. Reunidos en este Excmo. Ayuntamiento los señores que lo componen, con el Excmo. He Ilmo. Señor Arzobispo de esta santa Iglesia Metropolitana, prelados de los conventos religiosos, títulos de Castilla y varios vecinos de esta Capital, con el objeto de dar cumplimiento a lo prevenido en el oficio del Excmo. Señor General en jefe del ejército Libertador del Perú, Don José de San Martin, el día de ayer, cuyo tenor se ha leído, he impuesto de su contenido reducido a que las personas de conocida probidad, luces y patriotismo que habita en esta Capital, expresen si la opinión general se halla decidida por la Independencia, cuyo voto le sirviese de norte al expresado Sr. General para proceder a la jura de ella. Todos los Sus. concurrentes , por si y satisfechos, de la opinión de los habitantes de la Capital, dijeron: Que la voluntad general está decidida por la Independencia del Perú de la dominación Española y de cualquiera otra extrajera y que para que se proceda a la sanción por medio del correspondiente juramento, se conteste con copia certificada de esta acta al mismo Excmo. Y firmaron los Sus.: El Conde de San Isidro- Bartolomé, Arzobispo de Lima, Francisco Javier de Zarate- El Conde de la Vega de Rem- El Conde de las Lagunas-Toribio Rodríguez-Javier de Luna Pizarro-José de la Riva Agüero-El marqués de Villa fuerte...”.
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PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU
El 28 de Julio de 1821 se reúne el Cabildo Abierto en Lima, declarando junto con el pueblo la Independencia del Perú de la dominación española y de cualquier otra dominación extranjera. 
Don José de San Martin proclama y jura la Independencia del Perú en la Plaza Mayor de Lima con las siguientes palabras:
EL PERU DESDE ESTE MOMENTO ES LIBRE E INDEPENDIENTE
POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS
Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE
VIVA LA PATRIA!
VIVA LA LIBERTAD!
VIVA LA INDEPENDENCIA!"
Según el historiador Jorge Basadre, estas palabras simbolizaban un cambio histórico, había surgido el principio de "la voluntad de los pueblos".

Las Ceremonias del 28 de Julio de 1821 por un testigo
"...El 28 del mes anterior se juró en esta capital la Independencia del Perú. No he visto en América un concurso ni más lúcido ni más numeroso. Las aclamaciones eran un eco continuado de todo el pueblo... Yo fui uno de los que pasearon ese día el estandarte del Perú independiente... Jamás podría premio alguno ser más lisonjero para mí, que ver enarbolado el estandarte de la libertad en el centro de la ciudad más importante de esta parte de América, cumpliendo el objeto de nuestros trabajos en la campaña ... ). En esa misma noche se dio refresco y baile en el cabildo. Ninguna tropa logro contener la aglomeración de gente y no pudo lucir el ambiguo que se preparó para los convidados (...). En la noche siguiente se dio en el palacio del general un baile, al que asistieron todas las señoras, esto requeriría una descripción particular para lo que no tengo tiempo. La compostura con que se presentaron aquellas era elegante... Yo baile mi contradanza de etiqueta con una señora y me separe con mis amigos a analizar los efectos de la política del gobierno antiguo". (Carta de Tomas Guido - amigo de San Martin - del 6 de agosto de 1821, a su esposa Pilar Sano).
http://www.caleta.narod.ru/indep4.jpgEl Libertador Don José de San Martin
En 1778, dos años después de la independencia de Estados Unidos, en Mapuey (Argentina), nació José Francisco de San Martin y Matorros. Su padre fue un funcionario español, Juan de San Martin y su madre, castellana como el padre, Gregoria Matorros. Su esposa se llamó Remedios de Escalada y su hija, Mercedes, fue el efecto profundo y central de toda su vida.
José de San Martin pasó sus primeros años en América y, luego, en España perfecciono su formación humana y su profesión militar. A San Martin solo se le puede entender a través de su fidelidad a la vocación castrense.
En 1814, como jefe del ejército del Alto Perú, asumió directamente una postura frente a nuestro virreinato. Él se opuso a continuar la guerra por el camino de Charcas, como se intentó en los días de Castelli y de Belgrano, porque entendía que para hombres de tierras medias o bajas es muy difícil la lucha en la sierra y en la puna. Su actitud en ese momento no solo represento un acierto profundo, sino que significo una revolución, un cambio radical de perspectiva en el rumbo de las comunicaciones entre Lima y Buenos Aires. Al itinerario tradicional del Alto Perú, el opuso la preparación de un ejército solido que derrotara a los españoles en Chile y que permitiera llegar al Perú por el camino del mar. Tal vez a partir de estas decisiones podemos reconocer el mayor triunfo de San Martin en toda su vida pues se opone al descubierto el carácter estrictamente profesional de sus decisiones militares.
San Martin vino a nuestro país porque entendió que la independencia de la América española era un solo fenómeno histórico. Él no se presentó únicamente por la razón militar que invitaba a destruir las fuerzas del Virrey de Lima; este fue solo un efecto de la realidad de nuestra independencia que se expresó de manera varia. La expedición libertadora, con el apoyo del capital de O'Higgins y la audacia de Cochrane, fue reflejo de la unidad americana que se mostraba en esos años.
En esos momentos, la creación de un Estado eficaz que reemplazara la autoridad virreinal y evitara la anarquía y el despotismo fue un asunto central. Del mismo modo, era urgente afirmar un nuevo principio de autoridad en el cual creyeran los peruanos. Ganar la emancipación fue la gran esperanza, pero ganar la estabilidad en la vida social era condición imprescindible para no perder la independencia.
 
LA FUNDACIÓN DEL ESTADO
A la proclamación de la independencia le siguió la creación del protectorado, el 3 de agosto de 1821, el hito fundamental que señalo el nacimiento del Estado peruano. San Martin no convoco una asamblea por temor al desorden sino, sencillamente, apelo a su creación, y anuncio que continuaban reasumidos en el tanto el mando político como el militar con carácter provisional, en tanto se ganase la guerra.
Por medio de un gobierno vigoroso pero transitorio, San Martin garantizo la independencia del poder judicial. Singular en su estructura, la nuestra no fue una república ni una monarquía: San Martin se convirtió, desde ese momento, en "protector" de la libertad del Perú.
Este gobierno del protector San Martin, a pesar del grave problema de la guerra, no olvido la organización del Estado desde diversos planos. Entre sus preocupaciones estuvo presente la sociedad peruana en su conjunto. Aunque algunos historiadores afirman que esta actitud provoco descuido en las tareas de la guerra, otros plantean que lo que se quiso fue evitar la anarquía -la mayor dificultad para el desempeño de los esfuerzos militares- y lograr la estabilidad de una organización recién creada.
San Martin se empeñó en precisar las bases de la futura organización pero no promovió una reforma "prematura". El documento central para entender el gobierno de San Martin es el Estatuto Provisional dado por el protector de la libertad del Perú. En el ínterin se establece la Constitución permanente del Estado, el 8 de octubre de 1821.
Los ministerios iniciales fueron tres: Estado y relaciones exteriores, cuyo responsable fue Juan García del Rio, natural de Cartagena de Indias; guerra y marina, encomendado a Bernardo Monteagudo, natural de San Miguel de Tucumán, y hacienda, en manos de Hipólito Únanse, nacido en Arica y único peruano de nuestro primer gobierno.
La legislación que apunto a enaltecer el servicio al Perú y a estimular la virtud del patriotismo fue muy variada.
Así como la administración civil del Estado tuvo sus cimientos en los días de la independencia, el ejército y la marina iniciaron sus actividades como instituciones del país sobre las bases de la organización virreinal. La Legión peruana de la guardia fue el primer cuerpo del ejército peruano y fue creado el 18 de agosto de 1821. La captura del buque "Sacramento" en Paita el 17 de marzo de 1821, la instalación del ministerio de guerra y marina y las normas que aparecieron al respecto en el Estatuto Provisional señalaron el principio de la Marina de Guerra del Perú.
De igual modo se inició el recorrido de la vida internacional del país y el dialogo del Perú en primera persona con otros pueblos del planeta. Salieron de Lima nuestras primeras misiones diplomáticas, cuyos objetivos capitales fueron el reconocimiento de la independencia, pero también la gestión de algún empréstito, u otros asuntos comerciales.
Del tiempo de San Martin es la primera bandera nacional y el primer escudo del Perú. La Gaceta del Gobierno de Lima del 5 de setiembre de 1821 informo que el día 2, en el teatro, con las noticias de la posible bajada de las sierra de tropas de Cantera, San Martin pronuncio unas palabras vibrantes y "el pueblo entonces mando que la orquesta tocase la marcha nacional, subieron muchos al tablado, cantaron el himno patriótico". Luego del concurso pertinente, en la noche del 23 de setiembre, se cantó por primera vez en el teatro el himno nacional, en la voz de Rosa Merino, con música de Bernardo Alcedo y letra de José de la Torre Ugarte.
La independencia no se identificó con una forma determinada de gobierno. Fue así como San Martin, ante la experiencia suscitada en otros lugares de América, afirmo que los resultados de una revolución estéril y de una guerra ruinosa habían colmado las pasiones propias de los cambios políticos, y la opinión de los hombres, ya más serena, aspira únicamente a la emancipación de España, y la instauración de alguna forma de gobierno, cualquiera que sea.
Las conversaciones iniciales en Miraflores y en Magdalena, la oferta formal en Punch auca y el envió de la misión de García del Rio y Parisiena a Europa para hallar a un príncipe que aceptara venir a coronarse como rey del Perú fueron los momentos en los cuales se habló expresamente de una monarquía como régimen político para el nuevo Estado.
En la esfera política, el cuestionamiento central de esa época puede resumirse en la siguiente pregunta: "cuál es la forma de gobierno más adaptable al Estado peruano, según su extensión, población, costumbres y grado que ocupa en la escala de la civilización?". Fueron interesantes razonamientos las intervenciones de Manuel Pérez de Tudela y de Mariano José de Arce en defensa de la república, y las de José Ignacio Moreno en favor de la monarquía, pero los verdaderos extremos del debate se encontraban en las cartas del "Solitario de Sayán", José Faustino Sánchez Carrión, y en el Manifiesto de Quito, de Bernardo Monteagudo, quien fue, en el Perú, un creyente en sistemas autoritarios que impiden la anarquía; él estuvo al lado de San Martín en sus planes monárquicos.

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